Raúl Gutiérrez Patiño
Esta semana, en febrero de hace exactamente cien años, se dio un hecho sin precedentes que puso de manifiesto e importancia la injerencia de las representaciones diplomáticas en el desarrollo de la reciente democracia representativa en México.
Se recuerda a la Decena Trágica como el movimiento
armado que tuvo lugar del 9 al 19 de febrero de 1913 para derrocar al entonces
Presidente de la
República Francisco I.
Madero, gestado por aquellos que habían
detentado el poder durante el porfiriato y cuyos intereses se habían visto
afectados tras la elección democrática de Madero. Este hecho, estuvo marcado
por la traición y por el apoyo de la Embajada norteamericana, a través del conocido “Pacto
de la Embajada ”
o “Pacto de la Ciudadela ”,
entre Victoriano Huerta y Félix Díaz en su calidad de Comandante en Jefe del
Ejército Federal para destituir a Madero y al Vicepresidente José María Pino
Suárez. Como consecuencia de este hecho el día 20 de febrero de 1913, ambos
funcionarios fueron aprehendidos y posteriormente el día 22, asesinados.
Durante el gobierno de Porfirio
Díaz, le fueron otorgados concesiones y privilegios a empresarios
norteamericanos para explotar los recursos petrolíferos en México, situación
que terminó cuando estalló la Revolución
Mexicana en noviembre de 1910; por lo que el entonces Embajador
Henry Lane Wilson, se involucró en los asuntos internos de México para defender
los intereses intervencionistas. Se
conoce como el “Pacto de la
Embajada ”, debido a que fue firmado en la representación
diplomática norteamericana, dicho acuerdo comprendía los siguientes aspectos:
a) El desconocimiento del gobierno
de Francisco I. Madero.
b) La presidencia provisional del
general Victoriano Huerta antes de 72 horas, con un nuevo gabinete.
c) Félix Díaz no tendría ningún
cargo, para así poder contender en las futuras elecciones.
d) La notificación a los gobiernos
extranjeros del cese de Francisco I. Madero.
e) El fin de las hostilidades (de la Decena Trágica ).
Este hecho ha generado muchas discusiones,
se ha argumentado que lo que se dio en aquella época no fue una usurpación del
poder como tal, sino un golpe de Estado que probablemente fue el primero en Latinoamérica
apoyado por un gobierno extranjero; sin embargo sea cual fuere, el resultado
fue el derrocamiento del sistema democrático mexicano y la sumisión de la
soberanía nacional ante los intereses foráneos.
De acuerdo con lo establecido en
el texto titulado “El otro lado del espejo: México en la memoria de los jefes
de misión estadounidenses (1822-2003)” de Óscar Flores Torres, “para
desacreditar al gobierno mexicano y a los embajadores latinoamericanos que
estaban a favor de Madero, Lane Wilson trató de intranquilizar a parte del
cuerpo diplomático europeo —compuesto por el contralmirante Paul von Hintze de
Alemania, Francis W. Stronge de Inglaterra y Bernardo J. Cólogan y Cólogan de
España— para que le ofrecieran su respaldo argumentando la incompetencia de
Madero”.
Cabe recordar que desde el inicio
del “gobierno” de Huerta, el entonces gobernador de Coahuila, Venustiano
Carranza, no reconoció al ex presidente y formó el Ejército Constitucionalista
que terminó derrotando a las fuerzas federales el 24 de junio de 1914, lo que
provocó el exilio de Victoriano Huerta.
Cuando Huerta se encontraba en su
exilio en Barcelona, España, el ejército alemán conspiró con él para que
retornara al poder, dándole apoyo económico. Sin embargo en 1915 el escenario político
en Estados Unidos había cambiado, ahora se encontraba en el poder Woodrow
Wilson del partido demócrata, cuya administración no se manifestaba a favor de
otorgar apoyos a militares para orquestar golpes de Estado; por lo que los
planes de Huerta de “usurpar” nuevamente la presidencia, no pudieron llevarse a
cabo, fue detenido en Newman Nuevo México y se le permitió salir de la prisión
militar en Fort Bliss, Texas, en donde
posteriormente murió en El Paso el 13 de enero de 1916.
Asimismo, cuando Wilson asumió la
presidencia en Estados Unidos, aunado al escándalo que se generó en la sociedad
norteamericana por la participación que se le atribuyó al representante
diplomático en la tragedia mexicana, Lane Wilson fue destituido por su
descarada intervención, situación que marcó el mejoramiento en las relaciones
bilaterales entre ambos Estados.
Ante la urgente necesidad de
salvaguardar los intereses de la patria de las intervenciones extranjeras,
surge en 1918 la llamada “Doctrina Carranza”, proclamada ante el Congreso el
día primero de septiembre de aquel año, que en síntesis marco el inicio de la Igualdad Jurídica
entre los Estados y la No Intervención ,
principios de política exterior consagrados en la fracción X del artículo 89 de
la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos.
Se sabe que dicha Doctrina, y de acuerdo con
lo establecido en el texto: “Las Relaciones Internacionales en la Revolución y Régimen
Constitucionalista y la
Cuestión Petrolera. 1913-1919. Tomo II, Puntos de vista sobre
Política Internacional, basados en la Doctrina Carranza ”,
“Esta Doctrina, surgió el 17 de octubre
de 1915 cuando el entonces Presidente Venustiano Carranza, salió del puerto de
Veracruz, para recorrer varios estados fronterizos con el fin de cerciorarse de
sus necesidades y hacer ver ante la
Nación entera que sus relaciones con el General Álvaro
Obregón eran cordiales, pues los enemigos de la Revolución residentes
en los Estados Unidos habían propalado la noticia de que existía un serio
distanciamiento entre el Primer jefe y el divisionario sonorense. A este efecto
acompañó en su gira al señor Carranza el General Obregón, quien fue en realidad
el autor de la idea e hizo invitación al Primer jefe para que recorrieran
juntos esa parte del país. Con motivo de esa gira política, el Carranza
pronunció varios discursos de trascendencia desde el punto de vista
internacional, discursos improvisados que no se concretaron exclusivamente a
tratar de política exterior, sino que, como es natural abarcaron distintos temas
de política interior; motivo por el cual no se pudo formar con ellos un todo
armónico respecto a su doctrina internacional. Por eso fue que el propio señor
Carranza comprendiendo la necesidad de precisar sus ideas sobre la política
internacional que había de seguir México, por lo menos durante su Gobierno”.
Dichos preceptos en materia de
política exterior que fueron proclamados en 1918 establecieron que:
I. Todas las naciones son iguales
ante el Derecho. En consecuencia deben respetar mutua y escrupulosamente sus
instituciones, sus Leyes y su soberanía, sometiéndose estrictamente y sin
excepciones al principio universal de no intervención.
II. Nacionales y extranjeros deben
ser iguales ante la soberanía del Estado en que se encuentran; de consiguiente
ningún individuo debe pretender una situación mejor que la de los ciudadanos
del país donde va a establecerse y no hacer de su calidad de extranjero un
título de protección y privilegio.
III. Las legislaciones de los
Estados deben ser uniformes y semejantes en lo posible, sin establecer
distinciones por causa de nacionalidad, excepto en lo referente al ejercicio de
la soberanía.
Sin embargo si observamos el
precepto IV de dicha Doctrina, podemos apreciar con claridad la urgente
necesidad de evitar cualquier tipo de repetición de intervencionismo vía
diplomática que atente en contra de la soberanía de la nación, en donde se
establece que: “La diplomacia debe velar por los intereses generales de la
civilización y por el establecimiento de la confraternidad universal; no debe
servir para la protección de intereses particulares, ni para poner al servicio
de éstos la fuerza y la majestad de las naciones. Tampoco debe servir para
ejercer presión sobre los Gobiernos de países débiles, a fin de obtener modificaciones
a las leyes que no convengan a los súbditos de países poderosos”; por lo que se
puede ver la precaución debidamente tomada posterior a la Decena Trágica.
Años después, se dieron una serie
de confrontaciones en el terreno diplomático, como por ejemplo definir el
alcance del artículo 27 en relación con la industria petrolera y a las
propiedades agrarias extranjeras, la reanudación del pago de la deuda externa y
las compensaciones a los extranjeros por daños a sus bienes y personas durante
la revolución, para llegar finalmente a
la firma de los Acuerdos de Bucareli o "Convención Especial de
Reclamaciones" de 1923 durante el gobierno del entonces Presidente Álvaro
Obregón, en donde se establecía que: Las propiedades agrícolas expropiadas a
estadounidenses se pagarían con bonos, si no eran mayores a 1755 hectáreas ; las
propiedades que rebasaran dicha extensión, el pago sería de inmediato y al
contado; se integraría una comisión que se encargaría de revisar las
reclamaciones pendientes a partir de 1868; las reclamaciones originadas por la Revolución se
resolverían aparte; con relación al petróleo, el artículo 27 constitucional no
era retroactivo para los norteamericanos que habían adquiridos sus concesiones
antes de 1917, lo que les permitía seguir explotando libremente el hidrocarburo.
La llamada “Convención”, fue cancelada
poco tiempo después por el ex Presidente Plutarco Elías Calles en 1924.
Posteriormente, se dieron una
serie de movimientos y disputas en el terreno diplomático que ayudaron a conformar
la actual relación bilateral entre ambos Estados; pero lo más importante se
definió el papel de México en el concierto internacional como una nación que
consagra la Igualdad Jurídica
entre Estados, la No Intervención ,
la Libre Autodeterminación
de los Pueblos, la Solución Pacífica
de Controversias, así como los otros preceptos consagrados en nuestra
Constitución, que sirvieron de piedra angular para la construcción de los
principios que regirían el quehacer de la Sociedad Internacional.
Raúl Gutiérrez Patiño es Asesor en el área de Análisis Político de la Fundación Miguel Estrada Iturbide, A.C., de la Cámara de Diputados de la LXII Legislatura. Anteriormente se desempeñó como Asesor en la Vice-coordinación de Política Exterior y Asuntos Internacionales del GPPAN en el Senado de la República de la LXI Legislatura. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana; estudiante de la Licenciatura en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México-SUA; Maestro en Corrupción y Estado de Derecho por la Universidad de Salamanca, España.







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