¿Diferente? ¿Está por venir? ¿Se va a cumplir? ¿Contamos con ella?
Israel H Seguin y Lara Jiménez
El actual escenario de México en materia de inseguridad constituye el problema más inmediato para el país. Se esperaría que el próximo Presidente de México actuara eficazmente para contrarrestar la ola de violencia que se vive en varios estados. Ante este contexto, nos dimos a la tarea de indagar las propuestas de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República en materia de Seguridad, tratando de encontrar su respuesta a esta urgente necesidad. El resultado fue desconcertante toda ves que el denominador común entre las propuestas es la opacidad y la falta de planteamientos concretos, que en su conjunto más parecen un cúmulo de panfletos sin una articulación a largo plazo, que el antecedente de una estrategia integral en seguridad, con una auténtica visión de Estado. Las plataformas de Gabriel Quadri (GQ), Josefina Vázquez Mota (JVM), Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Enrique Peña Nieto (EPN) utilizan repetidamente expresiones como “mejorar”, “optimizar”, “llevar a su máxima escala”, “combatir” o “impulsar”, imperativos vacíos que no proponen ideas que reflejen una visión estructural a la prioridad número uno del país.
Dado que la actual estrategia en materia de seguridad y combate al crimen organizado ha generado grandes críticas entre analistas, sociedad civil y partidos opositores, esperaríamos encontrar en las plataformas de los candidatos propuestas innovadoras para el próximo sexenio, tomando en cuenta las lecciones aprendidas hasta ahora, reformulando la estrategia en sus puntos débiles y planteando soluciones bien estructuradas, analizadas y novedosas. Destaca que la plataforma del partido en el poder actualmente, tampoco desdoble una profunda reflexión sobre la política seguida hasta ahora (ni en sus aciertos, ni en sus errores). En los cuatro casos se dejan de lado grandes temas en materia de seguridad como el femicidio, los preocupantes niveles de inseguridad para los periodistas y grupos vulnerables, la trata de personas, el estrecho vínculo social del narcotráfico, y mucho menos la participación de México en la agenda mundial de seguridad, por mencionar algunos. Apenas se asoman tímidas propuestas a la posibilidad de discutir el tema de la despenalización del “tetrahidrocannabinol” (AMLO), compuesto de la mariguana; ver hacia el crimen cibernético (JVM), proponer la privatización de las cárceles (GQ), o combatir el lavado de dinero para atacar la estructura financiera del narcotráfico.